Así lo aseguró Alejandro Fernández, presidente de la Cooperativa, quien explicó que los bajos ingresos, el atraso cambiario y la falta de mercados están poniendo en riesgo la continuidad de muchos pequeños productores, aunque destacó que la mayoría apuesta por seguir trabajando y no abandonar la actividad.
Fernández comentó que las recientes nevadas llevaron algo de alivio a los campos tras un período de escasas precipitaciones. Si bien señaló que aún hace falta mucha más humedad para recuperar los suelos, consideró que las condiciones comenzaron a mejorar para la producción ganadera.
La cooperativa reúne actualmente a 63 socios activos y organiza de manera conjunta el acopio, acondicionamiento y comercialización de la lana en dos etapas anuales, correspondientes a las esquilas preparto y posparto.
El dirigente explicó que el principal problema económico es el atraso del tipo de cambio. Si bien el valor internacional de la lana ronda los cuatro dólares por kilo, sostuvo que ese precio no alcanza para cubrir los costos internos debido al incremento que registró la inflación en los últimos años. «El precio en dólares no es malo, pero el tipo de cambio quedó muy atrasado y eso nos deja muy por debajo de lo que necesita el productor», afirmó.
Fernández indicó que la mayoría de las familias complementa la producción ovina con otras actividades, como la cría de cabras, bovinos, yeguarizos o la elaboración de artesanías, ya que vivir únicamente de la lana resulta prácticamente imposible. Además, remarcó que la mayoría de los productores pertenece a familias que llevan varias generaciones dedicadas a la actividad y advirtió sobre el progresivo abandono de campos en otras zonas de la Meseta, un fenómeno que también atribuyó al avance de los depredadores y a la reducción del stock ovino.
Respecto de la situación sanitaria, sostuvo que la sarna ovina tiene una incidencia muy baja en el área de Gastre y aseguró que los productores mantienen controlados los pocos focos detectados. Finalmente, reclamó políticas públicas orientadas a fortalecer la producción regional, abrir nuevos mercados para la lana y mejorar las condiciones de comercialización.

