Según explicó, el entendimiento llega luego de intensas reuniones y de la experiencia negativa de 2025, cuando el conflicto sectorial provocó la pérdida de meses de actividad y fuertes impactos económicos. “No hay ganadores ni perdedores, hay una adecuación de un negocio que necesitaba sinceridad”, sostuvo De la Fuente, remarcando la importancia de haber alcanzado reglas claras para dar previsibilidad tanto a las empresas como a los trabajadores.
Uno de los puntos centrales del acuerdo fue la implementación de esquemas salariales variables atados al precio de exportación del langostino, reemplazando referencias que llevaban más de 20 años desactualizadas. Este cambio permitirá ajustar la actividad a la realidad del mercado internacional, mejorar la competitividad y dar mayor transparencia a toda la cadena productiva.
Con el frente gremial resuelto, ahora la atención se traslada a las decisiones del Consejo Federal Pesquero y la Subsecretaría de Pesca, que deberán avanzar con la prospección del recurso a través del INIDEP. La posible apertura de la temporada dependerá de los informes biológicos y técnicos, en un proceso que podría comenzar a definirse a partir de la reunión prevista para mediados de mayo.
El acuerdo tiene un impacto directo en Chubut, donde puertos como Puerto Madryn concentran una parte clave de la actividad. La pesca del langostino genera miles de empleos directos e indirectos, desde la estiba hasta los servicios vinculados, consolidándose como uno de los motores de la economía regional. “Hay muchas familias que dependen del sector y necesitaban certezas”, concluyó el titular de la Cámara Pesquera de la Patagonia.

