La funcionaria señaló que el objetivo principal de la medida está centrado en los alumnos, aunque consideró que el comportamiento de los docentes resulta clave para garantizar su efectividad.
“Los docentes también deben acompañar este proceso y dar el ejemplo en el uso responsable de la tecnología dentro de las instituciones educativas”, sostuvo.
Sobre el nivel secundario, indicó que los dispositivos cumplen además una función pedagógica, por lo que la aplicación de la norma requiere contemplar distintas variables relacionadas con las dinámicas de enseñanza y la labor docente.
La subsecretaria destacó que muchas escuelas ya vienen desarrollando mecanismos propios para ordenar el uso de los teléfonos dentro del aula.
Entre las experiencias mencionó establecimientos que guardan los celulares en espacios bajo llave al inicio de la jornada y los entregan cuando son necesarios para alguna actividad educativa.
La funcionaria explicó que la normativa no debe interpretarse como una medida prohibitiva, sino como una herramienta para acompañar un proceso educativo más amplio.
“Prohibir no educa. Prevenir es lo que educa”, afirmó.
Asimismo, destacó que la participación de las familias será fundamental para el éxito de la iniciativa. Según explicó, la ley busca instalar el debate en toda la comunidad educativa y fortalecer el trabajo conjunto entre la escuela y el hogar.
La medida apunta a promover un uso responsable de la tecnología, mejorar la concentración de los estudiantes y generar entornos de aprendizaje más favorables dentro de las instituciones educativas.

