Lo cierto es que le indicaron la colocación de 3 inyecciones para disminuir la pérdida progresiva de la visión que «de 10 es 3», describió.
A partir de ahí recurrió a la obra social de los jubilados sin éxito hasta el momento.
Alonso aseguró que se pudo comunicar con la responsable local del PAMI que solo se remitió a contarle que su tarea se limita a mandar notas a nación para que resuelvan en la sede central.
Se manifestó desesperada porque, cada día que pasa, el padecimiento que tiene se agrava atento a que su malestar es progresivo y cuanto más se tarda, más posibilidades tiene de perder la visión completa de un ojo.

