Fratto explicó que los cortes se deben a dos situaciones principales: el riesgo sanitario por la presencia de una ballena en descomposición y el mal estado de un camino donde los vehículos suelen quedar encajados.
Señaló que, ante la falta de respeto por los carteles, la autoridad del área protegida se vio obligada a cerrar los accesos para proteger la salud pública y evitar rescates de vehículos.
Fratto también destacó el vandalismo frecuente contra la cartelería en áreas protegidas y defendió la responsabilidad del Estado en tomar decisiones en beneficio de la biodiversidad y la seguridad de las personas, aunque no sean del agrado de todos.
Finalmente, lamentó la falta de conciencia sobre el valor del área protegida El Doradillo, donde muchos vecinos ignoran las normas y realizan actividades prohibidas.

