La proyección fue explicada por el coordinador de políticas educativas de la organización, Federico del Carpio, en diálogo con Radio Chubut.
Del Carpio señaló que esta disminución está fuertemente vinculada a un cambio demográfico: el país pasó de tener alrededor de 700.000 nacimientos por año a menos de 500.000, y esta tendencia se refleja en la disminución de estudiantes en las escuelas.
En provincias como Chubut, el impacto sería todavía mayor, con una caída proyectada superior al 30 %, lo que representa cerca de 16.000 alumnos menos en el nivel primario.
El informe recoge datos oficiales de la Dirección Nacional de Poblaciones y de los registros educativos, y plantea que la baja en la natalidad, más que abandono escolar o falta de inscripción, es la principal causa de este fenómeno. Por ello, los expertos sostienen que es necesario comenzar a planificar cambios estructurales en la educación antes de que estas proyecciones se concreten.
Entre los desafíos que mencionó Del Carpio se encuentran la reorganización de aulas y recursos docentes. Si bien una menor cantidad de alumnos por grupo puede beneficiar la calidad de la enseñanza, también plantea interrogantes sobre la utilización de docentes, infraestructura y carga horaria.
“No se trata de cerrar escuelas o jardines de infantes, sino de pensar cómo reorganizar los recursos disponibles, por ejemplo, uniendo cursos pequeños o potenciando equipos docentes para fortalecer aprendizajes”, explicó el especialista.
Según el informe, actualmente casi el 45 % de las aulas del país tiene más de 25 alumnos, pero con los cambios demográficos se proyecta que para 2030 apenas el 4 % de los cursos supere esa cifra, lo que implicará transformaciones profundas en la gestión educativa.
Del Carpio también destacó que esta realidad no es homogénea entre jurisdicciones y que la planificación debe ser “quirúrgica”, considerando las particularidades de cada territorio. La disminución de la matrícula tendrá impacto no solo en educación, sino también en áreas como la salud y la seguridad social, por lo que requirió una mirada integrada de políticas públicas.
Finalmente, instó a las autoridades provinciales a tomar en cuenta estos datos para diseñar estrategias que garanticen una educación de calidad en un contexto de menor demanda estudiantil, apoyándose en experiencias internacionales donde ya se enfrentan problemas similares.

