Así lo enumeró, en diálogo con Radio Chubut, la devota Jorgelina Medina que vive en las inmediaciones del santuario y es una de las encargadas de su mantenimiento.
El último atentado fue tomado por las cámaras que los feligreses compraron luego de varios meses de colectas, donde se observa a una pareja de mediana edad que arrojan un balde con combustible líquido hacia el interior de la construcción y luego provocan el fogonazo.
La maniobra tiene características temerarias porque el estallido pone en riesgo a los propios pirómanos, quienes huyen de las llamas por centímetros.
Según Jorgelina, el comentario que corre entre los feligreses es que el hombre que produjo el incendio es un vecino del barrio Planta de Gas que, en sus delirios místicos, dice que Dios, con quien habla, le dijo que arrase con el pequeño santuario.
La devota se mostró consternada por lo que ocurre en el lugar donde no solo depositan su fe, sino también muchas horas de trabajo para mantenerlo en condiciones.
«A pesar de todos los incendios, la imagen de Ceferino sigue allí, con el milagro de que no pudo ser dañada» dijo la devota mujer.

