Según explicó, los principales peligros son las fallas eléctricas y la exposición al monóxido de carbono, especialmente en épocas de bajas temperaturas.
“La casa no siempre es un lugar seguro. Muchas veces confiamos y no revisamos instalaciones o no identificamos riesgos”, señaló.
En cuanto a la electricidad en el hogar, advirtió que uno de los errores más comunes es sobrecargar las instalaciones con múltiples artefactos o el uso de “zapatillas” de baja calidad, lo que puede generar recalentamiento y cortocircuitos.
También remarcó que ignorar señales como el salto frecuente de la llave térmica puede agravar el problema: “La solución no es cambiar la térmica, sino revisar la instalación”.
Di Liscia adelantó además que otro eje clave de prevención es el control de artefactos de calefacción para evitar intoxicaciones por monóxido de carbono, una de las principales causas de accidentes domésticos en invierno.

