Así lo confirmó la rectora de esa casa de estudios, Lidia Blanco, quien expresó que hay anotados como «aspirantes» más de 13.000 alumnos cuando el año pasado cursaron 8.700.
Esto quiere decir que el crecimiento de la matrícula, de confirmarse los anotados, crecería en más del 50% sin tener en cuenta que las inscripciones todavía no cerraron.
Blanco explicó que la limitante es el espacio físico, porque los jóvenes que estuvieron tanto tiempo con virtualidad quieren estar presentes y eso significa módulos desbordados, con cursantes hasta en el pasillo, y en algunos casos con más de 300 alumnos por aula.
La rectora sostuvo que las carreras son demandada en forma pareja aunque Medicina, Enfermería y Abogacía están al tope de las preferencias.
Sin embargo la flamante rectora, quien es la primera mujer en la historia de la Universidad que ocupa el cargo, no se amilana ante los desafíos y considera que hay que encontrarle una solución con lo que se tiene a mano, porque después de todo es una buena noticia que aumente el número de aspirantes.
Convocó a los decanos para buscar herramientas.
Y consideró que uno de los recursos que está disponible como enseñanza de la pandemia es la virtualidad, por lo que muy probablemente que se avance con la bimodalidad, es decir presencialidad intercalada con la forma on line para superar el impedimento físico.

