Se trata de una obra para la cual la provincia aportó 400 millones y el resto era financiado por los frentistas con aportes individuales, pero como la municipalidad que se encarga de recaudar no le paga a la empresa, ésta encendió las luces de alarma.
El secretario de planeamiento y desarrollo urbano del municipio, Pablo Villalobos, negó tal situación y aseguró que la obra continúa de manera sostenida, aunque titubeó a la hora de contestar si existía o no deuda.
Fue el secretario de infraestructura del Chubut, Hernán Tórtola, quien dio por cerrada la controversia al confirmar que los propios socios de la empresa le acababa de confirmar a primera hora que existe una deuda de 300 millones por el no pago de los certificados de obra 5, 6 y 7; sin contar el 8 que está a punto de ser exigible.
Tórtola ventiló que tiene la expresa directiva del gobernador Ignacio Torres de seguir la ejecución de obras como esa, porque Chubut hizo el aporte de 400 millones que le correspondía por convenio y no están dispuestos a que semejante inversión se caiga.

