El funcionario explicó que las bajas temperaturas y las lluvias dificultaron la polinización y retrasaron la maduración de la fruta. Si bien aseguró que hasta el momento no se registran daños importantes en los cultivos, reconoció que existe preocupación por la evolución del clima y sus posibles consecuencias.
En este contexto, estimó que la cosecha de cerezas podría comenzar entre el 5 y el 10 de diciembre, cuando habitualmente se inicia hacia fines de noviembre. “Hasta que no tenés la fruta en la caja, no la podés contar”, señaló, aunque destacó que los montes presentan buenas condiciones.
Kresteff adelantó que se evalúa incorporar mallas de protección para la próxima temporada, tanto en cerezas como en otras frutas finas, con el objetivo de reducir el impacto de los fenómenos climáticos.
Además, confirmó que próximamente comenzarán capacitaciones para trabajadores en Trelew, Gaiman, Dolavon y 28 de Julio, con la intención de fortalecer la contratación de mano de obra local de cara a la próxima cosecha.

