El dirigente petrolero sostuvo que este año termina la crisis y que el próximo será mejor para la industria, aunque admitió que todo depende del precio del barril.
La reconstrucción ya empezó, según Ávila, con operadoras que subieron equipos y otras que están por hacerlo. Mencionó perforadores, workover y pulling en actividad, una empresa que traería un perforador en los próximos quince días y otra que ya tiene su quinto equipo arriba.
Esa recuperación llega con tecnología distinta a la que se usaba. Ávila reconoció que la maquinaria nueva reemplaza mano de obra, pero sostuvo que quien entre a trabajar va a tener empleo estable, y pidió a los trabajadores capacitarse en lugar de resistir las herramientas.
Detrás de cada operadora, señaló, hay gremios de la construcción, de seguridad y de limpieza, y por eso el costo para la ciudad fue tan alto.
Frente al escepticismo que hay en Comodoro, se mostró optimista. Dijo que recorre los yacimientos, que participa de las asambleas y que habla de trabajo porque es lo que ve, y cuestionó a quienes se dedican a llorar en vez de trabajar.
La contracara de ese optimismo es su reparo por cómo quedaron repartidas las áreas. Ávila planteó que YPF vendió las convencionales a empresas que invirtieron y se quedó con el no convencional, y sostuvo que esa discusión la va a dar dentro de su bloque.

