La obra había arrancado en 2022 con financiamiento de Nación y se frenó a fines de 2023, cuando se cortó la obra pública nacional. Según explicó Peralta, el trabajo de base ya estaba hecho en muchas cuadras y lo que faltó fue la carpeta asfáltica, de modo que para los vecinos el resultado era el mismo que no tener nada.
La continuidad se resolvió con un acuerdo entre el municipio y la provincia, con fondos del Plan Galina. Peralta señaló que ahora se avanzará sobre el resto de los sectores.
La planta de tratamiento de efluentes cloacales corrió una suerte parecida. Peralta explicó que Rada Tilly procesa el total de sus efluentes y usa el agua tratada para riego, que el crecimiento de la ciudad llevó la planta a su capacidad máxima y que la obra de ampliación también estuvo paralizada. Se destrabó con un convenio en el que la provincia se hizo cargo de lo que dejó Nación.
El diagnóstico que deja es que los municipios chicos no pueden encarar solos obras de esa escala. Para Peralta, sin apoyo provincial o nacional esas obras son inviables y su parálisis termina frenando el desarrollo de la ciudad, más allá de lo que cada municipio pueda hacer con presupuesto propio.
Como ejemplo del trabajo conjunto mencionó el patio de juegos de una escuela, un pedido de más de quince años que se resolvió en dos meses. La cooperadora compró los juegos, el municipio hizo la platea y la provincia puso el piso de goma y algunos juegos más.

