Mencionó que el romero, tomillo y lavanda son algunas de las opciones más resistentes: necesitan poco riego, buen drenaje y mucho sol. La menta, en cambio, requiere mayor humedad y menos exposición directa. Durante el invierno pierde sus hojas, pero permanece bajo tierra y vuelve a brotar en primavera. La albahaca también puede cultivarse, aunque es anual y no resiste el frío.
Stampanone explicó que muchas aromáticas pueden reproducirse mediante esquejes de unos 10 centímetros, colocados en perlita, arena u otro sustrato inerte durante aproximadamente 45 días. Una vez que desarrollan raíces, se recomienda pasarlas primero a una maceta y mantenerlas algunos días a la sombra para favorecer su adaptación.
La especialista también recomendó podar el romero y la lavanda para controlar su crecimiento y señaló que las aromáticas concentran mayor cantidad de aceites esenciales y aroma cuando están próximas a florecer.

