Álvarez Castellano reconoció que si en su compañía, que son propietarios de toda la línea de producción, están en el límite de la rentabilidad, la situación es de sobrevivencia para las empresas que no tienen embarcación ni transporte y dependen de otros para el abastecimiento.
El empresario sostuvo que conoce el caso de Fuertes Vientos, con quienes se comunicó, y les auguró el mayor de los éxitos porque son gente de la actividad que están intentando alternativas para seguir produciendo.
Muchas empresas más pequeñas incluso le piden a Conarpesa trabajar «a fason», es decir, recibir mercadería para producir a un costo pactado, lo que es difícil de implementar porque más manos en el proceso encarece siempre el producto final.

