Tanto la constructora como Fiorasi pretendieron culpar al conductor por lo sucedido, pero se logró acreditar que el siniestro que se produjo el 2 de enero de 2018 en la ruta fue porque se cortó el sostén de la rueda trasera, en una clara falla de fábrica y no del que manejaba.
Así lo describió, en diálogo con Radio Chubut, el abogado Hugo Solé, quien llevó adelante la acusación primero en sede administrativa hasta llegar a la Cámara de Apelaciones.
«Fue una pelea de David contra Goliat», interpretó el entrevistado, que logró mantener a la cubierta dañada en su propia oficina ante la insistencia de Peugeot para llevarla a Buenos Aires, con el argumento de que acá no había experticia suficiente, lo cual se cubrió con el peritaje que realizó la UTN local.
En el vehículo viajaban al momento del accidente el conductor, su esposa y dos hijas, de 8 y 12 años, que sufrieron traumatismos.
Para Solé, la situación se llevó adelante por la persistencia de su cliente y porque todos resultaron vivos, ya que generalmente se culpa al conductor por una mala maniobra, como en este caso intentaron tanto la empresa Peugeot como la concesionaria Fiorasi, lo que fue desacreditado por las pruebas.
Solé, no conforme con haber ganado en estas instancias, recurrirá ante el Superior Tribunal de Justicia para pedir una condena específica por daño punitivo, con una carga económica cercana a los 3.500 millones de pesos.

