“Mi cliente se entera cuando va al banco del que era cliente y le dicen que está en situación cinco del Veraz, es decir como moroso incobrable, la peor de las categorías”, dijo la letrada. A partir de ahí comenzó un calvario primero ante el banco que le mandó la tarjeta sin que él la pida ni la active, hasta que logró saber el origen de la supuesta deuda y acudió a sus servicios profesionales.
En el medio él y todo su entorno familiar recibieron llamados telefónicos intimidantes exigiendo el pago de esa deuda que era inventada.
Producto de la denuncia la Justicia le dio la razón al damnificado y obligó al banco a pagar unos 30 millones de pesos de multa, más otros cargos como daño moral y las mortificaciones que lo llevaron al diván del psicólogo.
Para Peruzotti este tipo de comportamientos de remitir una tarjeta de crédito para que, una vez activada el incauto se convierta sin que lo quiera en cliente del banco, no es más que la actitud de “ladrones de guante blanco”.

