Así lo confirmó, en diálogo con Radio Chubut, el presidente de la CAPIP, Agustín De la Fuente, al advertir los primeros movimientos de protesta que incluyeron el corte en el acceso al parque industrial, con lo que el problema ya superó a una planta puntual y amenaza con trasladarse a todo el sector, cuando se está en plena actividad por la temporada de langostino en aguas nacionales.
La intervención de la cámara fue previa a la última noticia conocida que le pone más presión al conflicto, tras la decisión de la compañía hispano-argentina de despedir a 39 empleados por «injuriar de gravedad» a la empresa pesquera y poner en riesgo a los trabajadores que se encontraban en la planta durante la última manifestación de ribetes violentos.
Además de la cesantía de los trabajadores, la medida de Conarpesa incluyó la denuncia penal contra los tres dirigentes del Sindicato de la Alimentación que lideraron la ocupación de las oficinas de recepción de la planta ubicada en el parque industrial de Puerto Madryn.
De la Fuente admitió que los reclamos sectoriales son válidos siempre y cuando se canalicen por el camino del diálogo y sostuvo que lo peor que puede pasar es que las partes no dialoguen. En ese sentido, indicó que se comunicó con todos los actores para ponerse a disposición, aunque remarcó que es la Secretaría de Trabajo la que debe convocar a una mesa de debate responsable.
Asimismo, advirtió que el sector no puede darse el lujo de interrumpir el flujo de mercadería hacia las plantas, donde hay operarios esperando, en plena temporada de pesca de langostino en aguas nacionales, que se desarrolla con buenos niveles de actividad y desembarcos que ya superaron las 45.000 toneladas en los puertos pesqueros del país durante los últimos dos meses.

