La doctora Luciana Gallo, investigadora del IBIOMAR-CONICET, explicó que estos compuestos se utilizan en múltiples productos de uso cotidiano y que se caracterizan por su gran persistencia en el ambiente, incluso años después de haber sido prohibidos.
“Se llaman químicos eternos porque permanecen en el suelo, el agua y los organismos durante muchísimo tiempo”, señaló.
El estudio identificó nueve subtipos de PFAS, algunos ya prohibidos y otros de nueva generación utilizados como reemplazo. Estas sustancias están presentes en productos como envases descartables, sartenes antiadherentes, camperas impermeables y espumas contra incendios.
Para realizar el monitoreo, el equipo colocó bandas de silicona en pingüinos, que absorben contaminantes del entorno durante sus desplazamientos al mar y el retorno a sus nidos.
“Es una herramienta no invasiva que permite registrar la exposición a contaminantes en el ambiente que atraviesan los animales”, explicó Gallo.

