La iniciativa busca incrementar el porcentaje de descabezado permitido hasta alcanzar una producción de cola de langostino equivalente al 50% de lo capturado, superando el límite actual del 36%, que anteriormente era del 30%.
Según explicaron los empresarios, la medida permitiría abastecer mercados premium, especialmente el italiano, que demanda un producto procesado, empacado y congelado poco después de su captura, conservando así mejores estándares de calidad al reducir la manipulación posterior en tierra.
El presidente de Conarpesa, Fernando Álvarez, defendió la propuesta y aseguró que los barcos cuentan con la capacidad necesaria para realizar ese trabajo, al considerar que son “verdaderas fábricas flotantes”.
Además, cuestionó la postura del secretario del Sindicato de la Industria de la Alimentación, Luis Núñez, quien se opone al proyecto por entender que podría afectar puestos laborales en las plantas procesadoras en tierra.
Álvarez sostuvo que ese argumento es incorrecto porque el producto procesado en alta mar nunca ingresó a las plantas terrestres y, por lo tanto, no representa una pérdida de empleo existente.
El empresario también remarcó que la empresa proyecta generar alrededor de 400 puestos de trabajo en las plantas que pondrá en funcionamiento en Rawson, y señaló que evalúa distintas modalidades de contratación para cubrir esa demanda laboral.

