A esta importante adquisición se suma la compra en curso de un microscopio de alta complejidad de origen extranjero, valuado en aproximadamente 11.000 dólares, y herramientas operativas esenciales como una procesadora industrial para la cocina y elementos para las torres de quirófano.
Chasco destacó que la capacidad de pago al contado de la Cooperadora permite obtener mejores precios y agilizar procesos que muchas veces el sector público no puede resolver con la misma inmediatez.
Más allá del equipamiento hospitalario, la Cooperadora desempeña un rol crucial en la asistencia social, cubriendo gastos urgentes como pasajes para pacientes derivados y la compra de balanzas digitales para el sector de clínica.
Para sostener este trabajo «silencioso pero constante», la institución ha lanzado una nueva campaña de socios con cinco promotores recorriendo la ciudad.
Los vecinos interesados pueden colaborar con cuotas que van desde los 15.000 hasta los 100.000 pesos, o realizar donaciones únicas directamente en la oficina de la Cooperadora, ubicada en el primer piso del Hospital Adolfo Margara.
«Todo suma», enfatizó la referente, invitando a la comunidad a seguir confiando en una gestión que prioriza la transparencia y el bienestar de los pacientes locales.

