El planteo se centra en los recursos provenientes del impuesto a los combustibles, que por ley deben destinarse a obras viales. Según explicó el jefe comunal, se trata de fondos que la Nación recaudó pero que no fueron distribuidos a las provincias, lo que impacta directamente en el estado de rutas y caminos, tanto nacionales como provinciales.
Limarieri remarcó que esta situación se refleja en corredores clave como la Ruta Nacional 40 y la Ruta 25, donde el deterioro es evidente, pero también en la infraestructura local, que depende de esos recursos para su mantenimiento y desarrollo. “No se puede hablar de crecimiento sin inversión en infraestructura”, planteó.
También cuestionó la paralización de la obra pública y sostuvo que los municipios quedan en una situación crítica, ya que deben afrontar demandas sin financiamiento. En ese sentido, advirtió que la falta de inversión limita el desarrollo productivo, turístico y social del interior, profundizando las desigualdades con otras regiones.
Finalmente, subrayó que el reclamo no responde a una cuestión partidaria, sino a una necesidad común de los gobiernos locales. “Sin rutas, sin obras y sin recursos, es imposible pensar en desarrollo”, afirmó, al tiempo que pidió una revisión urgente del esquema de distribución de fondos por parte del Gobierno nacional.

