En diálogo con Radio Chubut, el profesional señaló que no todas las personas tienen los mismos horarios de descanso, ya que existen distintos cronotipos del sueño: quienes rinden mejor por la mañana, los llamados “búhos” con mayor actividad nocturna, y los intermedios.
Sin embargo, remarcó que el problema aparece cuando estos ritmos del sueño chocan con las exigencias laborales y escolares, afectando la calidad del descanso.
Ruffa también indicó que hacer ejercicio intenso por la noche puede dificultar el sueño, ya que activa el organismo y retrasa la conciliación del sueño.
Sobre las consecuencias, advirtió que la falta de sueño crónica puede generar problemas de concentración, irritabilidad, mayor riesgo de accidentes e incluso favorecer el aumento de peso, debido a alteraciones en el apetito y metabolismo.
Además, recomendó prestar atención a las señales del cuerpo, evitar la automedicación para dormir sin supervisión médica y, ante dificultades persistentes, consultar con un profesional de la salud.

