El niño murió por un paro cardiorrespiratorio, cuyo origen no está claro para los forenses, a punto tal que la autopsia se hizo sin resultados nítidos y el cuerpo está preservado para otros eventuales peritajes, dijo Lorena, quebrada por el dolor de imaginarse lo que sufrió la criatura en vida y lo que padece su pequeño cuerpo hoy, mutilado por los exámenes post mortem.
La mujer recordó que el niño la reconocía a ella como madre, aunque no lo era, y a sus hijas como hermanas que le prodigaban afecto y contención.
Cuestionó con severidad a la Justicia que dispuso la entrega a la madre biológica y en particular a la psicóloga que brindó un informe irresponsable.
“Por lo menos que le quiten el título y no ejerza más”, imploró la mujer.
Recordó que su madre biológica lo abandonó cuando tenía 1 año para irse a Córdoba y luego volvió, lo reclamó y logró vincularse con el resultado fatal.
Cree que pidió que el niño vuelva por la simple envidia de ver que el niño era feliz en otro ámbito y que le decía mamá a otra mujer.

