La pobladora describió que cuando el incendio forestal se desató aquel 5 de enero, ella estaba con su nieta en la orilla del lago y pudo salir a duras penas.
Cuando pudo regresar a su finca comprobó lo que sospechaba: su casa quedó reducida a cenizas, al igual que las ovejas y hasta las mascotas.
Sandra recuerda que se quedó con lo puesto porque el resto de sus bienes quedaron consumidos por las llamas, lo que sobrevino en desesperación al imaginarse empezando de cero, siendo una jubilada docente que vive con lo justo.
«Por suerte me dieron una vivienda totalmente equipada que me brinda la perspectiva de tener un invierno bajo techo» dijo la vecina de la cordillera en diálogo con Radio Chubut, tras lo cual agradeció al gobernador Ignacio Torres.

