«Sacaron valores y equipos que me comprometen financieramente» dijo Jones, quien teme no poder recuperarse de semejante golpe económico que le provocó el saqueo.
Su indignación es porque los delincuentes se tomaron todo el tiempo del mundo para actuar, yendo y volviendo del local, siendo que a media cuadra está el centro de monitoreo que tiene cámaras que no funcionan, aseguró.
De sus propias cámaras surge que mientras la puerta estaba abierta, pasó frente al local un patrullero que no se dio cuenta de nada.
Jones decidió hacer público su caso tras esperar unos 10 días en los que notó que no se producía ningún avance en la investigación.

