Aunque los medios aéreos pudieron operar esta mañana, el viento complica la efectividad de las descargas y el trabajo del personal en tierra. El foco más cercano afectó un galpón en la zona de Los Laureles, único daño material registrado hasta el momento.
Jaramillo explicó que los brigadistas trabajan sobre los sectores próximos a las viviendas para evitar que el fuego avance hacia la población. Por ahora no se evalúan evacuaciones, pero el comportamiento del viento mantiene al equipo en alerta.
El incendio abarca una estimación de 3.000 hectáreas y uno de los objetivos principales es evitar que el fuego cruce el río Turbio, lo que podría comprometer áreas densamente boscosas cercanas a poblaciones, señaló.

