Explicó que el daño solar es acumulativo y puede favorecer el envejecimiento prematuro y el desarrollo de cáncer de piel, por lo que insistió en extremar los cuidados.
Cañadas recomendó hidratar la piel con cremas antes de colocar el protector solar, aplicarlo 20 minutos antes de salir y renovarlo cada dos horas.
Sugirió elegir protectores de FPS 50 o más, y optar por productos waterproof para actividades acuáticas.
También remarcó el uso de gorras anchas, lycras, pareos y evitar exponerse entre las 10 y las 16 horas.
En el caso de los niños, fue categórica: los menores de un año no deben exponerse al sol ni ir a la playa. Para ellos existen líneas pediátricas específicas y prendas de protección.
Respecto a las quemaduras, indicó que las leves deben tratarse con hidratación y cremas descongestivas, mientras que las ampollas requieren consulta médica. También alertó sobre la insolación, que puede generar dolor de cabeza, fiebre y deshidratación.
Finalmente, recordó la importancia del control dermatológico anual, especialmente para las pieles más blancas, que tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel.

