Curin apuntó contra el director de la Global Penguin Society, Pablo García Borboroglu, de sintonía fina con la embajada norteamericana y con una postura ultra conservacionista que fundamenta la imposibilidad de acceder a las áreas de interés turístico.
«Lo último fue una pingüinera pequeña a la que se puede acceder pagando una entrada y Borboroglu impulsa su cierre bajo el pretexto que tal como se está visitando es un peligro» expuso Curin.
Según la guía de turismo, fue el propio director de la fundación quien lo expuso ante el resto de los guías en una reunión donde no ocultó sus intenciones.
Recordó que Borboroglu ganó prestigio durante la causa por la supuesta matanza de pingüinos en Punta Tombo que terminó afectando severamente al dueño del campo «Punta Clara», Ricardo Larregina, quien fue encontrado culpable de haber pisado a varios ejemplares en mayo, cuando no hay pingüinos en la zona.
De acuerdo al razonamiento de Curin, el director de GPS, con la chapa de haber sido el defensor de los pingüinos en ese caso, se transformó en asesor todo terreno y para cualquier plan de manejo hay que recurrir a él.

