Al arribar al lugar, personal policial y judicial encontró el cuerpo en el patio trasero de la vivienda, en posición semisentada y con un arma de fuego junto a su mano.
El informe preliminar indica que presentaba dos impactos de bala en el pecho, ambos con orificio de entrada y salida. Además, el cuerpo exhibía quemaduras compatibles con un disparo a quemarropa.
El fiscal Moyano explicó que se procedió al secuestro de las armas de ambos policías, y se realizaron pruebas de dermotest para detectar rastros de pólvora en las manos, cuyos resultados aún se encuentran pendientes. También fueron levantadas las vainas servidas y restos de encamisado balístico.
El hecho ocurrió cuando el joven policía se encontraba en el domicilio, aparentemente en el marco de un régimen de visitas con su hijo. Según los primeros datos recabados por la Fiscalía, el efectivo no residía en el lugar, aunque su expareja declaró que él buscaba recomponer la convivencia.
Uno de los datos que refuerza la hipótesis de un suicidio es que, según el testimonio de la mujer, el agente se encerró en el patio trasero e impidió el ingreso desde el interior. Fue necesario que un vecino la ayudara a forzar la entrada.
El fiscal Moyano aclaró que, si bien los indicios apuntan a un disparo autoinfligido, la investigación sigue abierta y se espera el resultado de peritajes clave sobre las armas secuestradas, con el fin de confirmar o descartar esta hipótesis.

