Báez puso en duda incluso la legitimidad de esos aumentos porque el criterio salarial siempre iba enganchado con la porcentualidad que se asignaba la Corte Suprema de Justicia de la Nación y acá, se habla de un incremento del 60% para el presidente y un 30% para las otras autoridades.
Además de aumentarse el salario por encima de lo razonable, se conoció la compra de camionetas de alta gama por montos que rondan los 70 mil dólares por unidad.
En ese punto el entrevistado recordó que para uno de los magistrados se había comprado una camioneta hace un par de años y parece un tanto desmesurado que se cambie sin tener prácticamente uso, en un contexto de carencia total.
Báez aseguró que en el paquete de beneficios que se brindaron los propios cortesanos figura el uso de tarjetas de crédito corporativas, al menos en la documentación a la que él tuvo acceso, aunque no sabe si ese privilegio se implementó.
Otro hecho que despertó la polémica fue la designación de secretarios privados, tema que se había hablado antes pero se decidió no hacerlo porque no hacía falta.
Aclaró que la política de austeridad que venía caracterizando al Superior Tribunal de Justicia era para orientar todos los recursos posibles al ámbito donde más se necesitaba, que son los juzgados de paz.
Daniel Báez, quien estuvo un par de años en el Superior Tribunal de Justicia recordó una vulgar mención que hizo un ex colega, a quien no identificó, pretendiendo mostrar con un término fálico que el poder no es solo un título sino que hay que exhibirlo.

