El grupo, integrado por amigos y un familiar de Emanuel, compartieron un momento en un precario galpón en Gaiman, ubicado en cercanía de la vivienda de la abuela donde residía el desaparecido.
Bonavitta recordó que en las respuestas que dieron a las reiteradas consultas que formuló la fiscalía se notan contradicciones y blancos en el relato, por lo que interpreta que saben más de lo que dicen sobre el destino de Emanuel.
El penalista lamentó decir que si bien tienen alguna esperanza de encontrarlo con vida, el paso de los días lleva a pensar que al joven le pasó lo peor y falleció, sobre todo por los rastrillajes que se realizaron sin resultado.
Hizo referencia además a los allanamientos practicados en una docena de domicilios (10 en Gaiman y 2 en Trelew) en los que se secuestraron elementos, entre ellos la gorra de Emanuel que, según el poseedor de esa prenda, se la había obsequiado.
Valoró el trabajo que viene llevando adelante la fiscalía y espera que se concrete el pago de la recompensa que prometió el ministerio de seguridad de nación para alentar, a que los que pudieran saber, que den más datos sobre los momentos previos a la desaparición.

