En lo personal, Álvarez Castellano sostuvo que tomó la decisión de no preparar los barcos en Puerto Rosales y prefiere que la tripulación permanezca sin trabajar, porque es más negocio no salir atento a que cada día en el mar es plata perdida, cuando debía ser exactamente al revés.
Esto ocurre, según explicó, porque se pretende cobrar lo mismo que cuando el precio del langostino estaba a 12 dólares en el mercado y ahora está a menos de 6.
De paso cuestionó la actitud «patotera» que tiene el SOMU que cierran toda posibilidad de acuerdo y postergan el inicio de la temporada en aguas nacionales que, tal como están las cosas, está lejos de comenzar.



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