Lázaro describió que ni bien observó al cliente subir al vehículo se dio cuenta que no estaba en sus cabales producto de algún tipo de intoxicación.
Cumplido el viaje, el pasajero se bajó y le dijo que no iba a pagar porque era un agente de la PSA y sin mediar explicación ni motivo le propinó un fuerte golpe en la cara por lo que le quebró la nariz.
Lázaro reconoció que la policía intervino rápido, pero claramente la intención no era detener al violento lo que finalmente terminó ocurriendo porque él así lo demandó, mientras intentaba contener el sangrado.
Las dudas que le quedan al taxista es sobre el análisis que debían hacerle al agresor, con claros síntomas de haber estado intoxicado, porque ingresó al baño del hospital junto con un amigo que tranquilamente puede haber cambiado la muestra de orina.

