En ese marco, Muñoz contó que desde hace años sufre de depresión y ataques de pánico severos.
Justificó en ellos su adicción de las drogas asegurando que es la manera que encuentra para calmarse.
Relató que la semana pasada había discutido con su pareja y que en ese momento de crisis fue a la comisaría para que lo dejen en un calabozo y poder sobrellevar la situación.
Muñoz habló en la audiencia ante las juezas y frente a la pregunta de su abogado defensor, Oscar Romero, aseguró que no tiene nada que ver con el caso de Rodrigo Colihuinca y que todo lo que dijo era lo que había leído en los diarios en ese momento.
Luego de la audiencia, habló con la prensa el abogado Oscar Romero quien señaló que no hay peligro de fuga ni de entorpecimiento por parte de su representado por lo que no debería continuar detenido.

Sostuvo que 12 años después del crimen no se puede conseguir ninguna prueba nueva y remarcó que Muñoz mintió porque quería estar encerrado un rato por el estado mental que atravesaba en ese momento.
El letrado señaló que su defendido tiene problemas psiquiátricos y que está medicado según lo dispuesto por el médico forense.
Sostuvo que debido a esta situación y la falta de condiciones de las comisarías para mantener a las personas detenidas, el pedido es que Muñoz quede en libertad o sea trasladado a un centro de detención acorde.


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