El organizador del comedor recordó que por día sirve la copa de leche con facturas para unos 50 chicos del barrio, de distintas edades.
Sin embargo admitió que le gustaría volver a brindar el almuerzo los sábados, que debió suspender por falta de elementos, por lo que pidió que si alguien puede donar un cajón de pollo a carne picada, sería de mucha utilidad.
Consultado de porqué hace esa actividad, Avendaño reconoció que, además de sentirse bien haciendo algo por el prójimo, es una forma de no olvidarse de su Salta natal, donde la pobreza es estructural y el sabe de qué habla.

