Antonena desmintió, de esa manera, las versiones que se publicaron respecto a que abandonaría el cargo antes del 10 de diciembre para pasar a cumplir funciones en el Banco del Chubut.
Recordó que su continuidad está siempre supeditada a la decisión del gobernador Mariano Arcioni, pero no tiene previsto dejar el cargo en los próximos días y de hecho trabaja en el presupuesto y las cuestiones que hacen al «día a día».
Dijo además que tuvo, tiene y tendrá diálogo con el futuro gobernador, Ignacio Torres, a quien conoce de toda la vida, en una relación de cercanía mucho más notable que con el intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque, quien fue candidato a gobernador oficialista a quien «vi solo una vez en mi vida» aclaró.
Negó que dejen una provincia endeudada y tomó el ejemplo del BOCADE que cuando él se hizo cargo tenían 650 millones de dólares de deuda que bajó a 508 millones, al igual que otras obligaciones que se fueron cancelando.
Respecto a las necesidades de endeudamiento, recordó que es un problema que atraviesan todos los estamentos del estado y citó el ejemplo de Esquel, que está gobernado por Sergio Ongarato, de Juntos por el Cambio, y está pidiendo un aporte del tesoro por 365 millones, tema que deberá evaluar y decidir el gobernador Mariano Arcioni.
El ministro insistió con la necesidad de que se amplíe en más de 147 mil millones de pesos el presupuesto para cumplir con compromisos urgentes sobre todo con la caja de jubilaciones para que se puedan pagar a los pasivos provinciales.

