El trabajador de abordo se refirió a un incidente ocurrido el fin de semana cuando fue brutalmente agredido por un grupo de trabajadores de la estiba que creyeron que lo estaba filmando con el celular cuando tuvieron un accidente con el guinche, al volcarse una «lingada» en el momento de la descarga de langostino.
Sin mediar mayores explicaciones, el grupo de estibadores se abalanzó sobre él, quien se defendió como pudo hasta que salió corriendo pero fue alcanzado y salvajemente golpeado ante la presencia de los efectivos de la prefectura que solo atinaron a decirle que «si sabía que eras vos te defendíamos».
El patrón recordó que este no es el único caso y que no hace más de 2 semanas un colega suyo también fue golpeado.
En otros casos, directamente se tuvieron que ir de la zona porque era imposible permanecer, frente a la práctica mafiosa del apriete.
Para López Álvarez, no hay ninguna duda que esto ocurre porque hay mucha droga y alcohol en el muelle.
Y aclaró que esto no es nuevo, viene de años y el consumo se hace cada vez más evidente lo que tendrá como secuela la muerte de alguien, tarde o temprano.
El pescador también reveló que el muelle es una vidriera de las más variadas extorsiones, desde el personal de prefectura al que hay que abastecer con mercadería para caer bien o la propia estiba que reciben trato especial y corderos para los asados a cambio de bonhomía.
El clima de descontrol es tal que incluso deben soportar que algunos operarios hagan sus necesidades fisiológicas en la bodega de los barcos cargados con langostinos o que orinen sobre el pescado cuando se cae en el piso.
El presidente de la Cámara de la Flota Amarilla y propietario de barcos, Gustavo González, admitió su preocupación por lo sucedido con el patrón que fue agredido, lo que motivó una huelga que paralizó el muelle.
«Ayer se hizo una reunión y hoy se hará otra para analizar el tema y corregirlo» dijo González quien prefirió, en tono diplomático, «no estigmatizar».

