En el registro se observa un arroyo de distintas tonalidades que denotan la presencia de elementos tóxicos provenientes de la industria pesquera y con un olor pestilente, según el relato de la voz en off que acompaña las imágenes.
La concejal se mostró sorprendida por la explicación que brindó el área de ecología de la municipalidad a los medios madrynenses respecto a que existió una contingencia por la mucha mercadería que estaban tratando las plantas lo que «sonó a excusa» interpreta Domínguez.
La legisladora municipal considera que es inadmisible cualquier descarte con contaminación al golfo que, por sus características, no tiene una renovación de agua como sí ocurre cuando es mar abierto.
Reconoció que si eso ocurre es porque los responsables del área miraron para otro lado, pues no se explica cómo el vertido desde la planta pesquera estuvo por lo menos durante una semana volcándose en la playa.
«Claramente falta conciencia» sostuvo Domínguez quien pidió que no se naturalicen este tipo de prácticas.



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