Así lo indicó en comunicación con Radio Chubut Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas, que explicó que desde 1971 llevan adelante el proyecto de un catálogo de fotografías de los ejemplares de la zona y eso les permitió identificarla.
Indicó que desde ese momento vienen armándolo y hoy cuenta con 4100 individuos, a los que se detecta mediante las callosidades de la cabeza.
Sironi precisó que uno de los ejemplares fallecidos pudo ser identificado por el equipo de trabajo y se trataba de la ballena 212 del catálogo de que había cinco décadas de registro.
La primera vez que se la observó fue en 1972, luego fue fotografiada en 1987 con una primera cría y una herida que arrastraba, y luego se la volvió a ver en 1990 con otra cría y ese fue el último registro.
«Es la primera vez que pasa esto, en la Península se registraron mortandades de ballenas en años anteriores pero la gran mayoría eran crías recién nacidas que no están en el catálogo y no los conocemos» aseguró.
Puntualizó que los registros de adultos y juveniles muertas son menos, salvo lo que sucedió este año que fue algo totalmente excepcional, ya que hay pocos registros de animales adultos muertos en la zona de los que se pueda fotografiar el patrón de callocidades y compararla con el catálogo.
Afirmó que no conocen la longevidad de las ballenas, y contó que este estudio que llevan a cabo es el más largo del mundo con 52 años, y las ballenas más viejas que conocen mediante el mismo tienen unos 60 años y hasta esas edades pueden tener crías.

