Esa es la situación que vive el profesor de artes marciales y vendedor de suplementos nutricionales, Marcos Antonio Álvarez.
El mencionado fue detenido por el asesinato de Fabián Acuña, de 54 años, ocurrido el 18 de Enero de 2021 en Puerto Madryn.
En las imágenes que tomaron las cámaras ubicadas en el frente del gimnasio donde Acuña fue asesinado, se observa a un hombre que desciende de una moto con casco y una indumentaria deportiva negra, ingresa al lugar, dispara y se da a la fuga.
Al criminal no se le ve la cara ni ninguna marca física que oriente la investigación.
Y se termina deteniendo a Marcos Álvarez porque en una foto vestía prendas similares y mantenía una deuda con quien resultó víctima.
El padre del acusado, José Ramon Álvarez, aseguró en diálogo con Radio Chubut que su hijo no pudo haber cometido ese crimen porque no posee armas ni sabe manipularlas.
Dice además que las prendas de vestir no son una prueba de nada porque son de uso común y de fácil adquisición en cualquier local comercial, pero que además en los allanamientos no se las encontró y solo se basan en una foto donde queda claro que no es la misma ropa que el criminal, ni tampoco coincide la talla entre uno y otro.
El padre pide que se tome una medida sobre su situación procesal porque se lo tiene detenido sin condena desde hace un año y ocho meses.
También pidió que se tome en cuenta que quien cometió ese crimen es un profesional porque ingresó resuelto a disparar, con su mano derecha a la altura del pecho tomando el arma de puño por debajo de la ropa y se retiró con paso seguro.
«Es un sicario o alguien de fuerzas de seguridad por la manera que actuó» describió José Álvarez, quien no descarta que en el medio esté alguna historia negra vinculada con la droga.
Tras denunciar que su hijo fue golpeado y «manguereado» para que hable, cuestionó a la brigada de investigaciones y advirtió que uno de los que lo detuvo terminó luego procesado como parte de una banda dedicada al narcotráfico.
«Mi hijo está muy desmejorado física y mentalmente» dijo a punto de quebrarse en el entrevistado.

