El sangriento episodio fue descrito por Raquel, dueña del establecimiento, quien aclaró que este tipo de incidentes no es aislado y en realidad se repite todo el año con matanzas de 5, 10 o 7 animales que se repiten sin solución.
Recordó que sus vecinos fueron abandonando los campos o vendiendo, con lo cual quedan grandes espacios libres sin hacienda y con pumas o zorros que, en busca de alimento, se pasan a los que están en producción.

