Según precisó el secretario general del Sindicato de la Salud Pública (SISAP), Carlos Sepúlveda, en una primera etapa se habían despedido a 900 trabajadores, para luego dejar en 300 las personas que quedaban afuera.
El líder sindical marcó que la noticia de las bajas generó una evidente tensión y estarán solicitando que se de marcha atrás con la decisión.
De cara al encuentro con Salud se mostró optimista y deslizó que “tenemos entendido que nadie quedaría afuera”.
Cuestionó a la ex ministra de Salud, Myriam Monasterolo, porque a su entender los casi 900 trabajadores que ingresaron a último momento lo hicieron después de las elecciones, en un cálculo que terminó afectando al propio sector.
Sepúlveda aclaró que dentro de los 300 agentes que quedan por el momento afuera, la gran mayoría son de ramos generales y administrativos y reconoció que hoy la prioridad está en los servicios críticos o las especialidades como pediatría.

