Mundaca explicó que, luego del suicidio de un estudiante ocurrido en Rawson durante julio, la comunidad educativa debió atravesar un proceso de duelo y buscar herramientas para acompañar a sus compañeros.
En ese contexto, remarcó la necesidad de abordar estas situaciones de manera institucional e interdisciplinaria, evitando que la responsabilidad recaiga únicamente sobre un docente.
La especialista sostuvo que los docentes no son “salvadores”, pero sí pueden ser preventores, principalmente a través de la escucha y la observación.
Entre las señales de alerta mencionó cambios en la asistencia, la falta de participación, el aislamiento o modificaciones en el comportamiento habitual de un estudiante. “Ante la duda hay que hablar”, señaló.
También destacó la importancia de fortalecer los vínculos dentro de las escuelas de adultos, ya que generan espacios de acompañamiento y permanencia. Finalmente, recordó que quienes necesiten ayuda pueden acudir a la guardia de salud mental del hospital, comunicarse al 107 o llamar a la línea gratuita 0800-345-1435, disponible las 24 horas.

