El capitán y guía ballenero Miguel Bottazzi, de la empresa de avistajes Bottazzi aseguró que se trata de un debate que lleva décadas y que vuelve a darse a partir de la mayor cantidad de ballenas que se observan en la Península.
Manifestó que en la actualidad sólo se habilita a los buzos profesionales a sumergirse con autorización para estudios o algún tipo de documental.
Sobre la posibilidad de explotar turísticamente el buceo con los cetáceos, opinó que “existe una demanda que puede exceder lo que uno imagina y satisfacerla a veces puede llegar al operador al límite”.
Consideró que “no sería óptimo” habilita la actividad y alertó que incluso podría llegar a ser contraproducente ya que de haber algún accidente podría ser una publicidad totalmente negativa.
De acuerdo a los estudios realizados, manifestó que los animales del agua son impredecibles y existe un riesgo importante, que incluso podría causar una fatalidad.
Propuso en cambio promocionar desde las campañas el buceo en época de ballenas, indicando que en ese caso “si te pasa una cerca cuando estás haciendo la actividad será una experiencia única y simplemente te habrá tocado”.
En cuanto a los avistajes, el operador de la Península destacó que hay una técnica pionera en la zona que contempla el comportamiento de las ballenas para no realizar ningún tipo de acción invasiva.

