Las panaderías de Trelew también sienten el impacto de la retracción del consumo. Así lo afirmó Patricia Paz, propietaria de Doña Cata, quien explicó que, si bien el pan continúa siendo un producto esencial, la baja en las ventas se percibe con mayor fuerza en otros productos, especialmente las facturas y los pedidos de grandes cantidades destinados a puestos de comida.
La comerciante señaló que uno de los cambios más notorios fue la disminución de los pedidos de pan para choripanes y hamburguesas. «Los puestos que antes llevaban 30 o 60 kilos de pan hoy compran muchísimo menos. Esa demanda cayó cerca de un 80%«, aseguró. Además, indicó que el consumo también cambió en las panaderías, donde muchos clientes priorizan las promociones y los productos más económicos.
En ese contexto, explicó que el comercio apuesta a distintas estrategias para mantener las ventas y preservar las fuentes laborales. Entre ellas, destacó promociones permanentes, como la docena de medialunas a $7.000, que hoy supera ampliamente en ventas a la docena de facturas surtidas, además de sorteos mensuales con importantes premios para fidelizar a los clientes.
Pese al contexto económico, Patricia Paz reconoció que el Mundial representó un alivio para el rubro. Según comentó, durante los días en que jugó Argentina las ventas prácticamente se duplicaron, impulsadas por la demanda de pan, pizzetas, bizcochos y otros productos para reuniones familiares y encuentros entre amigos. «Las tres horas previas a cada partido son un verdadero furor», resumió.

