La especialista recordó que el sistema comenzó a implementarse hace casi cinco años y aseguró que todavía es poco tiempo para medir cambios profundos en los hábitos de consumo.
Cancio explicó que los octógonos permiten brindar información clara sobre exceso de sodio, azúcares o grasas en alimentos procesados y ultraprocesados, algo que antes resultaba difícil de interpretar con las etiquetas tradicionales. “Es una herramienta que ayuda al consumidor a orientarse y a moderar el consumo”, sostuvo.
Remarcó que el etiquetado debe ir acompañado de educación alimentaria y alertó sobre el alto consumo de productos ultraprocesados en la Patagonia.
En ese sentido, señaló que Chubut presenta algunos de los índices más elevados de sobrepeso y obesidad del país, sumado a bajos niveles de actividad física. Además, Cancio consideró que parte de la resistencia a los octógonos proviene de la industria alimentaria, que debió reformular productos para reducir sodio, grasas y azúcar.

