Tras describir las pésimas condiciones bromatológicas en las que encontraron las instalaciones, que invitaban al asco, Suquía reconoció que no pudieron dar con el responsable, salvo un masculino que no se identificó con claridad que llegó el día de la inspección preguntando las razones del procedimiento, tras lo cual se retiró sin más explicaciones.

Suquía se mostró confiado en que tarde o temprano aparecerá alguien, como ocurrió en otras oportunidades, porque la cámara de frío que estaba con candado a la que se colocó faja de clausura necesitará de un interesado para desbloquearla y allí aparecerá el responsable.



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