
Díaz expresó su «escozor» ante la idea de prohibir, pero coincidió en que el uso del celular debe ser mediado por los adultos, quienes son los encargados de educar a las jóvenes generaciones. «Es importante ponerlo sobre el tapete y como tema a reflexionar en las escuelas, en los espacios de formación», afirmó.
La licenciada destacó que el celular puede ser un distractor que dificulta el aprendizaje, entendiendo este como la adquisición, comprensión y aplicación del conocimiento.
Hizo hincapié en la importancia de habilidades como la comunicación interpersonal y el pensamiento crítico, que pueden verse afectadas por el uso excesivo de dispositivos móviles en el aula y durante los recreos.
Díaz también compartió su experiencia como madre, mencionando que en la escuela de sus hijos se planteó el tema y se habló de consensuar y reflexionar con los adolescentes, buscando un equilibrio entre el uso de la tecnología y la atención necesaria para el aprendizaje.
En cuanto a la regulación, Díaz señaló la complejidad del tema, destacando la importancia de acordar con los estudiantes momentos en los que es importante que puedan prestar atención, sin quitar el celular por completo, ya que las nuevas tecnologías deben tener una sutil interacción con lo que sucede en las aulas.

