Cifuentes contó que llegó hasta Pampa de Agnia, ubicada a unos 70 kilómetros de Paso del Sapo, y desde allí fue trasladado en una camioneta debido al barro y las condiciones del camino. Luego realizó un viaje de aproximadamente 95 kilómetros hasta Colan Conhué. Debido a las dificultades para trasladarse por las condiciones climáticas y el estado de los caminos, muchos de los chicos llegaron en vehículos particulares.
Una vez en el lugar, se preparó el chocolate con facturas, mientras los colaboradores organizaron las mesas, los juguetes y la ropa. Los chicos recibieron una bolsa de sorpresitas con turrón, alfajor, bombón, caramelo y chupetín, además de poder elegir un juguete. También se entregó ropa nueva, como jogging, canguros y camperas, de acuerdo con los talles de cada niño. “Ese es el momento clave”, destacó Cifuentes al referirse a la emoción de compartir la jornada con los niños y las familias.
El organizador destacó que la jornada fue posible gracias a la colaboración de compañeros de trabajo, comercios, distribuidoras, tiendas, la feria solidaria y vecinos de Rawson y Playa Unión. “Todo eso se logra gracias al apoyo de todos y ese momento es único”, expresó.
Cifuentes recordó que su iniciativa solidaria comenzó a partir de una experiencia en Lago Rosario, cuando un niño le pidió un caramelo. A partir de ese momento decidió regresar con una bolsa de golosinas y posteriormente comenzó a organizar jornadas con chocolate y facturas en distintas comunidades. Tras la actividad en Colan Conhué, explicó que se encuentra analizando nuevas acciones solidarias y que posiblemente busque alguna familia de la meseta que necesite ayuda con ropa y alimentos.

